L’Aube: La otra champagne. Nuevas añadas y cuvées de Étienne Sandrin.
por Manel Pla y Victoria Barrueco.
Si hay algo que todos sabemos (aunque no siempre confesamos) es que el champagne puede dividir una mesa entre quienes beben etiquetas y quienes beben lugares. Hoy venimos a hablar de lo segundo.
Primero: Côte-des-Bar — el contexto necesario
Para ponernos en situación, empecemos por la zona: la Côte-des-Bar. Se sitúa a unos 200 km de París, 110 km de Épernay y apenas 40 km de Borgoña.
Es un paisaje abierto con un clima imprevisible, tiene inviernos intensos que se alargan hasta la primavera y episodios de lluvia o granizo capaces de arrasar los brotes jóvenes, un riesgo que los vignerons conocen demasiado bien.
A diferencia del norte de la Champagne, donde las parcelas se heredan con celo y rara vez se venden (y cuando lo hacen superan fácilmente los dos millones de euros por hectárea), aquí aún existe margen para adquirir viñedos si se dispone del capital.
Históricamente, la región fue el hijastro olvidado de la Champagne. Durante la revolución de los vignerons de 1911 quedó fuera de la AOC, y solo tras nuevas movilizaciones (productores marchando desde el sur hasta Reims) obtuvo su reconocimiento pleno en 1927.
Esa distancia del foco permitió libertad. La cercanía con Borgoña impulsó una sensibilidad orientada al vino de terroir, donde la parcela (parcellaire) y la expresión del año (millésime) pesan más que los assemblages hechos en bodega.

Hoy ese espíritu sigue vivo en una vuelta decidida al origen:
Agricultura biodinámica, mínima intervención y una convicción compartida.
Cuando el suelo habla, conviene no interrumpirlo.
Nacido de un terroir inconformista
Étienne Sandrin pertenece a la novena generación de viticultores, pero su enfoque tiene poco de nostálgico.
No trabaja con vinos de reserva, para él, no hay espacio para la retrospectiva: cada botella es una fotografía precisa del momento, parcelaria y millésime.
Aunque comenzó su camino independiente en 2006, fue en 2010 cuando su estilo cristalizó: riguroso, humilde, meticuloso, obsesionado con comprender el terroir más que con domesticarlo.
De las 9,5 hectáreas familiares, concentra su trabajo en apenas una hectárea, una elección que dice mucho de sus prioridades.
Fue además pionero en leer las pendientes de la Côte-des-Bar con otros ojos -trabajo en hilera, precisión parcelaria-, empujando a toda una generación a volcar la mirada al suelo.
En biodinámica, su filosofía es simple y exigente: vivir con la naturaleza, aceptar sus cambios de humor… y asumir las consecuencias.
En su diario de vendimia escribe que un millésime se comprende como un niño: con gestación difícil, infancia turbulenta, carácter aún por revelar. Y al final, como suele ocurrir, la verdad no está en la etiqueta —está en la copa.
Sus nuevas añadas + 1 bonus track (2 nuevos champagnes)
Empezamos por las novedades:
Grille Besace 2021
Un Pinot Blanc parcelario nacido de una meseta calcárea, Extra Brut y producido en cantidades casi confidenciales. Los monovarietales de esta uva siguen siendo una rareza (simplemente porque hay muy poco Pinot Blanc plantado) y su perfil naturalmente amargo no siempre es fácil de domar.
Aquí es donde entra Sandrin: transforma ese filo varietal en una explosión de matices anisados y de hinojo que refrescan, tensan y alargan la boca con elegancia. Una lectura brillante (y poco habitual) de la Côte-des-Bar desde una variedad que casi nunca ocupa el centro del escenario.
Les Bondonnots 2021
Un Chardonnay nacido sobre suelos arcillo-limosos del Kimmeridgiano Superior, orientado al norte, donde el filo mineral y la elegancia estructurada marcan el compás.
Pero hay algo más: esta es la primera añada de su primer monovarietal de Chardonnay, una nueva página en el mapa íntimo de Sandrin. Un debut que no busca hacer ruido, sino ampliar su lenguaje con precisión y profundidad.
Las maravillas a las que nos hemos acostumbrado a tener:
A travers celles 2022
Un ensamblaje nacido en Celles-sur-Ource entre arcillas de la rive gauche y calizas margosas de la rive droite. Pinot Noir, Pinot Blanc y Chardonnay dialogan en textura sedosa y salina, Brut Nature, degollado en febrero de 2025.
Le Bruyant 2021
La versión efervescente de su coteaux blanc. Norte fresco, arcillas intensas, Pinot Noir con un susurro de Pinot Blanc. Solo 658 botellas — más conversación privada que discurso público.
Val Champignat 2021
Pinot Noir sedoso e intenso sobre calizas del Alto Kimmeridgiano. Oeste, pendiente media y final ácido que mantiene la tensión narrativa hasta el último sorbo.
Beauregard 2021
Una “mirada hermosa”: norte, cima de ladera, transición Portlandiano–Kimmeridgiano. Pinot Noir delicado y sutil, Brut Nature. Elegancia extrema sin levantar la voz.
Mouille-Brant 2021
Parcela sur en la parte baja de la ladera: kimmeridgiano, arcilla blanca y precisión absoluta. Pinot Noir puro. Directo, geológico, sin maquillaje.
Si habéis llegado hasta aquí, probablemente ya tengáis sed (intelectual o literal). Os invitamos a visitar cada una de las cuvées de Étienne Sandrin para descubrir más sobre su trabajo, explorar estas nuevas añadas en detalle y, por supuesto, para que os llevéis algunas de sus botellas y os adentréis al delicado mundo de este vigneron del sur.
Estas son las botellas que dan sentido a este artículo:
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