PRINTEMPS CHAMPAGNE: El único evento donde escupir es un signo de buenas maneras.
por Manel Pla y Victoria Barrueco.
Si hay una peregrinación obligatoria para cualquiera amante serio del Champagne, es la Printemps de la Champagne.
Primavera, sí. Pero no la de las flores si no la de los vins clairs, la de reencontrarse con los vignerons cara a cara, la de probar la nueva añada antes que nadie y entender —con copa en mano— por lo que han pasado durante todo ese año.

LA FERIA QUE NADIE VIÓ VENIR, Y QUE LO CAMBIÓ TODO
La Printemps nació en 2009 en Aÿ de la mano del grupo Terres et Vins, impulsado por nombres como Tarlant, David Léclapart, Vincent Laval, Pascal Doquet y Françoise Bedel.
La idea era simple: crear un espacio donde pequeños vignerons pudieran presentar sus vins clairs y champagnes directamente a importadores, prensa y profesionales del sector.
En aquella primera edición las degustaciones fueron en Épernay y participaba únicamente Terres et Vins.
Años más tarde fueron llegando otros grupos de vignerons, cada uno con su propia identidad y su propia manera de entender el Champagne.

Meunier Institut, defendiendo la nobleza de la Meunier desde la Marne. Bulles Bio, agrupando a quienes trabajan en biodinámica. Empreinte(s), trayendo la energía de la Côte des Bar. Chamery Circus, con jóvenes inquietos y obsesionados por el coteaux champenois. Y allá por el 2015, el siempre disruptivo Des pieds et des vins, creado por Agnès Corbon y Etienne Calsac junto a perfiles como Stroebel, Guillaume Sergent y Flavien Nowack — gente que llegó para romper protocolos y esquemas mentales.
Corbon lo explicó sin rodeos: Des pieds et des vins nació para divertirse, reencontrarse entre amigos viticultores y construir comunidad.


LO QUE NACE SIN AMBICIÓN DE GRANDEZA, A VECES, SE CONVIERTE EN UN GIGANTE
La Printemps creció porque el mundo empezó a prestar atención. Los sommeliers y restauradores de los mejores restaurantes del mundo comenzaron a mirar hacia los pequeños vignerons de la Champagne.
Llegaban con curiosidad genuina — no a buscar marcas conocidas sino a entender qué estaba pasando en esas parcelas pequeñas que no salían en ningún catálogo.
Querían conocer a quien hacía el vino, hacerles preguntas, probar directamente de sus vins clairs. Y cuando esos profesionales empezaron a hacer ese viaje año tras año, el resto del sector tomó nota.
Así fue como la Printemps dejó de ser solo un encuentro entre viticultores y se convirtió en la cita anual que nadie del mundo del Champagne quiere perderse.

DE FERIA PROFESIONAL A FENÓMENO SOCIAL
Antes de hablar de lo que cambió, hay que hablar de lo que ya era diferente desde el principio.
Algo que aquí en España, nos llamaba mucho la atención: a mitad del día, la feria se detenía. Vignerons y visitantes se sentaban juntos a comer. En la misma mesa. Sin jerarquías, sin protocolos. Solo conversaciones reales alrededor de la comida.
Eso, que en Francia es un gesto natural, para nosotros fue una revelación. Y es, todavía hoy, una de las cosas que hace que la Printemps marque la diferencia ante cualquier otra feria.
Durante muchos años fuimos los únicos españoles paseando por esas salas de cata. Hoy la historia es otra.

Las redes sociales, el relevo generacional en la sumillería y la curiosidad creciente han convertido la Printemps en un fenómeno más popular, más visible, más… fotografiable. Y si, ahora también es un pequeño desfile de moda. Mucha foto, poco apunte de cata. Influencers, estilismos estudiados y etiquetas conocidas para subir a Instagram.
¿Nuestra opinión? Bienvenida sea la popularización. Siempre hemos defendido bajar el Champagne del Olimpo de los Dioses y ponerlo a jugar en la misma cancha que cualquier gran vino del mundo.
Lo que sí recomendamos es algo más revolucionario que cualquier hashtag: menos prejuicio, más cata.
No vayas solo a por las etiquetas que ya conoces. Lee la lista de expositores. Prueba nombres que no te suenen. Pregunta. Escucha. Escupe (ahora llegamos a eso, que es importante). La mejor manera de entender Champagne es catar sin filtro mental y sin pensar en la foto.

17 AÑOS DESPUÉS, ALGO SE MUEVE DISTINTO
En sus primeras ediciones, la Printemps era una plataforma clave para presentar la nueva añada a exportadores y prensa. Allí se evaluaban vins clairs, se tejían redes comerciales y se definían mercados.
Hoy muchos vignerons acuden más por el encuentro que por el negocio.
Han abierto además una puerta paralela: presentaciones privadas para importadores, cuvées inéditas aún sin salir al mercado.
La conversación se ha vuelto más íntima y más directa con los profesionales.
Y el público final tiene ahora acceso a algo impensable hace 17 años: catar decenas de champagnes de vigneron en un mismo viaje.

TIPS PARA TU PRIMERA PRINTEMPS
Si te quieres montar en este viaje, aquí van nuestros consejos prácticos basados en experiencia real y algún que otro error histórico:
1. Reserva ya el alojamiento. Reims no es infinito.
2. Hotel con desayuno abundante, la jornada será larga.
3. Reserva restaurantes con antelación, todos tendrán la misma idea que tú.

4. Investiga las ferias y haz tu lista de vignerons prioritarios.
5. Llega a primera hora, los vinos están en su mejor momento.
6. Calzado cómodo, mucho.
7. Escupe siempre — catarás muchísimo y no hay nada más fuera de lugar que ir borracho en una feria profesional.

DISFRUTA DE ESTA FERIA, ANTES DE QUE MUERA DE ÉXITO
Os lo decimos con todo el cariño del mundo y con 17 años de Printemps a las espaldas: Ir. Ir este año. Ir el que viene. Pero ir.
Porque la Printemps, tal y como la conocemos, tiene los días contados. No porque vaya a desaparecer, sino porque el éxito tiene esa manera tan particular de transformar las cosas hasta que ya no reconoces lo que amabas en ellas.
Con los años hemos visto cómo la feria se ha ido alejando poco a poco de lo que fue en su origen. Y los vignerons lo saben.
Cada vez más, los más jóvenes e inquietos están buscando sus propios espacios fuera del calendario Printemps.
Este año, los vignerons del Far West han dado el paso: se desmarcan del circuito para organizar su propia feria en octubre.
Y ahí hay talento emergente muy serio — nombres como Tom Gauditabois, Jérôme Lefèvre, Lointier y Benoit Déhu que merecen toda la atención del mundo.

La Printemps sigue siendo única. Pero como todo lo que merece la pena, hay un momento justo para vivirla. Y ese momento, creemos, es ahora.
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