Tarlant La Lutétienne Prestige Rosé Millesime 2005 Brut Nature
128,00 €
Sin existencias
Ficha técnica
- Vigneron: Tarlant
- Nombre: Champagne La Lutétienne Prestige Rosé
- Dosage: Brut Nature
- Composición: Assemblage (75% Chardonnay y 25% Pinot Noir)
- Terroir: Vallée de la Marne
- Añada: 2005
Descripción
La Lutétienne Rosé Millésime 2005 de Tarlant, es un champagne de vigneron que captura la esencia de la Vallée de la Marne, elaborado con uvas selectas de las distinguidas parcelas de Celles-lès-Condé y Œuilly.
Este assemblage rosé, fermentado en barricas de roble de Borgoña, nace de una viticultura sostenible y de mínima intervención, con el suelo cubierto de césped natural. La añada 2005, soleada y contrastante, con una estación cálida y frescas brisas, dio las condiciones perfectas para un Brut Nature de carácter muy especial.
Tirage: Mayo 2006
Deguelle: Junio 2023 (después de 16 años y 5 meses)
Dossage: Brut Nature (0 g/L)
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La maison Tarlant es mucho más que un nombre emblemático del Vallée de la Marne. Es parte de la historia fundacional del champagne: fue el bisabuelo Louis Tarlant uno de los pioneros en la creación de la AOC Champagne, un hecho que sitúa a esta familia en el origen mismo de lo que hoy entendemos por esta denominación. Hoy son Benoît y Mélanie Tarlant quienes llevan ese legado hacia adelante, con la misma convicción y con una firma técnica que no admite concesiones.
Dos decisiones definen el estilo Tarlant con claridad absoluta. La primera: no realizar la fermentación maloláctica, preservando así la frescura natural y la tensión ácida del vino. La segunda: no añadir dosage, dejando que el champagne se exprese con total honestidad, sin correcciones ni añadidos que enmascaren lo que el terroir y la añada tienen que decir. Un estilo que exige confianza plena en la materia prima y que Tarlant sostiene con autoridad desde hace generaciones.
Benoît y Mélanie lo expresan con una frase que lo resume todo: el verdadero dosage es el paso del tiempo. Ninguna de sus cuvées ve la luz antes de haber reposado al menos cuatro años en las cavas familiares. Una crianza prolongada que aporta complejidad, integración y esa profundidad silenciosa que solo el tiempo puede construir.
Champagnes puros, complejos y profundamente ligados a su origen, de los que no caducan en la memoria.








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