Vigneron versus maison. El mito de David contra Goliat
A lo largo de la historia, la Champagne como región productora de espumoso con “Método Champenois” ha sido un feudo indiscutible de los negociants del vino. Estos como negociants crearon las denominadas “Maisons de la Champagne”, y prestigiaron sus etiquetes a lo largo de todo el mundo. Tal hecho llevó a mantener en el anonimato a los productores de uvas, que aunque propietarios de los viñedos, estaban supeditados a contratos para vender sus uvas a tales negociantes.
Ya a mediados del siglo XX, los incrementos de producción de champagne, así como las ventas crecieron exponencialmente, llegando a grandes volúmenes a principios del siglo XXI. Durante todo este tiempo, los productores de uvas empiezaron a producir algunas botellas de champagne y a su comercialización.
Aunque creamos que al ser propietarios de viñedo controlarían el mercado, en la champagne no es así es justo, al revés, sigue en manos de los negociants y cada vez el cerco se estrecha más y más.Vig Una de las últimas acciones que puede llevar a una cambio importante es el proyecto VSL “vigne semi largues”.
Este proyecto ya aprobado el 29 de julio de este año, conllevará un cambio del paisaje en la Champagne, ya se podrá plantar viñedo con otra densidad, es decir pasar de las 8.000/10.000 cepas a las 2.700/3.000 por hectárea. Este proyecto empezó hace 35 de años bajo la presión de dos “Maisons Moet Chandon y Roederer”, intentando una plantación de cepas en sistema Lyra, que más tarde vieron que era imposible y surgió la alternativa VSL.
Porque esta disminución de densidad de cepas?
Varios son los motivos, pero me centraré en cuatro de ellos, todos relacionados con el entorno económico y no el de producto.
El primero es que el sistema VSL, conlleva una mayor mecanización del campo con una reducción de coste. Frente a este hecho los que apoyan este proyecto lo defiende delante de una menor emisión de CO2 y aplicación de menos sustancias al campo al tener menos densidad, pero todo esto está en debate ya que hay versiones de todos lados, lo que sí que conlleva es un cambio del paisaje que la Champagne ha intentado conservar a lo largo de los años.
El segundo motivo es que es complejo mantener la misma producción, ya que posiblemente las uvas no tendrían el mismo carácter al tener más volumen en cada cepa y así mantener la misma producción, aunque ha habido catas que en cierta manera lo desmiente , es algo que está para ver.
El tercer motivo es que los que se inclinen por el proyecto VSL, seguramente terminaran plantando más Chardonnay que es la cepa que mejor se comporta en este sistema de viñedo y con ello habrá una disminución de Meunier y en menor medida de Pinot Noir. Este podrá abrir la puerta a una vendimia mecanizada, ya que la Chardonnay no implica una recolección de racimos enteros.
El cuarto motivo algo más rebuscado sería que el gran productor de la champagne LVMH que posee 1200 hectáreas de viñedo y a la vez compra las uvas de 4.000 hectáreas, en caso de disminuir los rendimientos por hectárea , abrirá de nuevo la puerta de la ampliación de la “Apelation” para así poder mantener los volúmenes de producción de la Champagne , ya que la Champagne es la única zona del mundo que se autoriza el volumen por hectárea respecto a la estimación de la venta de botellas.
El proyecto VSL, es de nuevo otro lazo a los pequeños productores, que apuestan por un producto definido en sus viñedos, no por algo industrial. Y aunque al final se ha aprobado el proyecto gracias a los votos del sindicato SVG, se podría aplicar el refrán que utilizamos los españoles: “ Pan para hoy y hambre para mañana”. Esperamos que al final el amor por el Terroir Champenois se imponga a la especulación.



