Vinos de reserva y las cuves perpetuas
Hay una gran diferencia respecto a los vinos de reserva y las cuveé perpetuas tanto organolépticamente como de procedimiento.
Los vinos de reserva, son los vinos que no se utilizan en hacer champagne cada año y se dejan en la bodega, ya sea tanto en barriles como en depósitos, y estos se mezclan con los vinos de la cosecha actual para hacer un champagne non vintage, generalmente no se mezclan los vinos de reserva entre ellos y se utiliza un porcentaje de cada vino de reserva con el vino del año en el momento del assamblage.
Otra cuestión son los que denominamos cuveés perpetuas, que es un sistema de almacenaje más peculiar. Este sistema se hace rellenando un depósito o un fudre de mayores dimensiones con el vino de la nueva cosecha, creando de esta manera un multivintage ya que incluiría el vino de cada año que va rellenando la cuveé.
El concepto es parecido a una solera, excepto que en la solera implica diferentes niveles de escales de vino, que se denominan criaderas, y que se usan para rellenar mutuamente, mientras que en la solera perpetua solo se utiliza un nivel.
Además los vinos de reserva, su misión es mezclarse con los del año para hacer el assemblage. En cambio, en las cuveé perpetuas la mezcla es en toda la cuveé por lo cual la influencia organoléptica del vino del año es menor ya que aquí será un 100% la cuveé perpetual , mientras que en la utilización del vino de reserva su porcentaje nunca puede superar al 50%.
Dos conceptos diferentes ya que si por un lado los vinos de reserva su misión es mantener el estilo de cada productor mediante el assemblage, en la cuveé perpetua lo que se busca es el estilo propia de esa cuveé perpetua.



