Julien Henin. Cuando la sexta generación redefine el Champagne.
por Manel Pla y Victoria Barrueco.
Hablemos de rebeldía generacional con propósito. Julien Hénin, sexta generación de la familia Hénin-Delouvin en Aÿ-Champagne, heredó viñedos con historia pero decidió escribir su propio capítulo.
Podría haber seguido el camino seguro vendiendo uvas a las grandes casas. En cambio, a finales de 2024, con 32 años, lanza su propia marca y abraza la vinificación en barrica con la convicción de quien sabe exactamente lo que busca.
LA FILOSOFÍA: CALIDAD SOBRE CANTIDAD
La ecuación de Julien es clara: menos volumen, máxima expresión. Está reconvirtiendo sus viñedos hacia la agricultura ecológica, convencido de que el terroir no se fuerza, se respeta.
Recuperó parcelas familiares en Cerseuil —heredadas de su madre y abuelo materno— plantadas con Chardonnay y Meunier. Desde el inicio, adaptó cada proceso a su visión: uvas impecables, mínima intervención, máxima personalidad.
Su logo no es casualidad: representa las primeras ocho hileras de Chardonnay que recibió, el punto de partida de su independencia.


LAS BARRICAS: HERRAMIENTA DE PRECISIÓN
Para Julien, la barrica es mucho más que un contenedor.
Capacidades, tostados, maderas, microoxigenación: cada variable se considera para crear vinos vivos, precisos y con energía.
No es nostalgia, es tradición reinterpretada con criterio.
Su premisa: si producimos menos, hagámoslo extraordinariamente bien.


EL VEREDICTO
Julien Hénin no está reinventando Champagne; está recordándonos su esencia.
Estas son las botellas que dan sentido a este artículo:
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