Tarlant L′Etincelante Prestige Millésime 2002 Brut Nature
208,00 €
Sin existencias
Ficha técnica
- Vigneron: Tarlant
- Nombre: Champagne L’Etincelante Prestige
- Dosage: Brut Nature
- Composición: Assemblage (57% Chardonnay, 29% Pinot Noir y 14% Meunier)
- Terroir: Vallée de la Marne
- Añada: 2002
Descripción
L’Étincelante Prestige Millésime 2002 de Tarlant, es un champagne de vigneron que expresa la Vallée de la Marne a través de un assemblage de parcelas selectas: «L’Enclume», «Les Bouleaux» y «La Perchape» en Œuilly, junto con «Mocque Tonneau», «Monts Martin» y «Haut du Four à Chaux» en Celles-lès-Condé.
La composición (57% Chardonnay, 29% Pinot Noir y 14% Meunier) se elabora con vinificación tradicional y 10 meses de reposo sobre lías en barricas de roble de Gillet, dando como resultado un Brut Nature de gran precisión y carácter.
Vendimia: Septiembre 2002
Tirage: Julio 2003
Degollado: 14 Sep 2020
Dosage: Brut Nature (0 g/L)
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La maison Tarlant es mucho más que un nombre emblemático del Vallée de la Marne. Es parte de la historia fundacional del champagne: fue el bisabuelo Louis Tarlant uno de los pioneros en la creación de la AOC Champagne, un hecho que sitúa a esta familia en el origen mismo de lo que hoy entendemos por esta denominación. Hoy son Benoît y Mélanie Tarlant quienes llevan ese legado hacia adelante, con la misma convicción y con una firma técnica que no admite concesiones.
Dos decisiones definen el estilo Tarlant con claridad absoluta. La primera: no realizar la fermentación maloláctica, preservando así la frescura natural y la tensión ácida del vino. La segunda: no añadir dosage, dejando que el champagne se exprese con total honestidad, sin correcciones ni añadidos que enmascaren lo que el terroir y la añada tienen que decir. Un estilo que exige confianza plena en la materia prima y que Tarlant sostiene con autoridad desde hace generaciones.
Benoît y Mélanie lo expresan con una frase que lo resume todo: el verdadero dosage es el paso del tiempo. Ninguna de sus cuvées ve la luz antes de haber reposado al menos cuatro años en las cavas familiares. Una crianza prolongada que aporta complejidad, integración y esa profundidad silenciosa que solo el tiempo puede construir.
Champagnes puros, complejos y profundamente ligados a su origen, de los que no caducan en la memoria.









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