Amor y Champagne con Isabel Coixet

Isabel Coixet Multipremiada Directora de Cine.
Celebramos San Valentín con Isabel Coixet, quizás la directora de cine que más sabe sobre el AMOR. Al menos, así lo plasma en cada una de sus películas que, sin excepción, hablan de algún tipo de amor.
Conocimos personalmente a Isabel hace un tiempo y nos contó de su locura por el champagne. Además, esta directora sibarita tiene un paladar muy fino. Se decanta sin dudarlo por los pequeños vignerons.
Este San Valentín, nos propuso celebrar en su estudio con amigos. Todos ellos amantes de la cultura. Artistas, Arquitectos, cocineros, escritores, músicos, altruistas, bloggers, etc. con un nexo en común: a todos nos flipa el champagne. Así que hicimos un recorrido por la filmografía de Coixet buscando los champagnes que mejor maridaran con cada una de sus películas. Lo que más nos sorprendió, fue la reacción de los presentes ante estas joyas embotelladas.
Empezamos con FOODIE LOVE esa serie que nos alegró el confinamiento con es amor tan fresco, vanguardista y gourmet. Para ello, no podíamos más que pensar en Manon Boutillez y su Accent Tonique todo un cohete de chardonnay que atraviesa toda la boca sin piedad. Como esos amores juveniles para los que no tenemos paracaídas. Un Champagne proveniente de los viñedos de Villers Marmery. Un chardonnay que te lleva hacia la parte más eléctrica de la Montagne de Reims.
Manon le aporta a este vino un 20% de vino de reserva de Chardonnay y Pinot Noir que permite domar toda la fuerza de juventud de esta cuvée.
Seguimos con otro amor, uno más masculino, más intenso. ¿Te acuerdas de ELEGY aquella peli en que Penélope Cruz se enamora de un señor mucho más mayor que ella interpretado por Ben Kingsley?

Victoria Barrueco Co-Founder Terroir Champenois – Locos por las Burbujas.

Él, todo un caballero prefiere dejarla volar antes que atarse ambos a un debacle amoroso propio de este tipo de relaciones. Nosotros amamos esa película, tan “clever” y elegimos para ella un champagne a su altura. Un Blanc de Noir, un 100% Pinot Noir del Grand Cru de Verzennay de un vigneron llamado Hugues Godmé. Les aseguramos que este champagne tiene el volumen de este amor. Intenso, cadente, gradual. Un champagne para beberlo despacio, es arte en estado puro…
Luego entramos en un torbellino, uno de esos amores tempestuosos.
El amor de dos mujeres por el mismo hombre. Donde casualmente esa competencia inicial se convierte en el mayor de los amores que puede haber entre dos mujeres. La amistad y el compromiso. ¿Quién puede olvidarse de la belleza de NADIE QUIERE LA NOCHE ? Creemos para esta maravilla un Chardonnay de la Cote de Blancs de Agnes Corbon sería el complemento ideal. Los Champagnes de Avize con esa rusticidad e dureza inicial, se van abriendo poco a poco para dar de sí un final de lugares inexplorados. Son Champagnes muy grandes, y largos. Son vinos para aprender.
Luego, nos dejamos llevar por una pasión desenfrenada: la del film Elisa y Marcela, dos mujeres que se aman locamente en una época donde esos amores no solo que estaban prohibidos, podrían reducirte a la nada. Había que ser valiente para habitarlos y conquistarlos. Eran amores “en peligro de extinción”.
Para ello, elegimos un champagne de una variedad casi “desterrada” en la Champagne, un 100% Petit Meslier de Elemart Robion. Es una uva blanca tiene racimos y uvas pequeños. Es una variedad poco vigorosa, muy sensible a las condiciones climáticas extremas de la champagne. Con el cambio climático que experimenta el planeta goza de una mejor adaptabilidad.
Aunque es una variedad muy difícil de encontrar hay muy pocos champagnes monovarietales de Petit Meslier. Al Champagne le aporta una nariz ahumada, que augura una entrada cautelosa, en la boca te espera un torbellino de notas cítricas confitadas.
¿Qué tiene que ver el cine con el Champagne?
Probablemente te preguntes qué tienen que ver las películas con el champagne. La degustación del vino, puede ser vista básicamente desde dos posiciones: La física, relacionándose con elementos físico-químicos, evaluables desde la ciencia. Y la posición metafísica, relacionándose desde aspectos no evaluables por lo tanto no científicos.
La relación que llevamos a cabo con cada uno de estos maridajes con películas es una relación metafísica, por encima de la física, por lo cual es una relación del sujeto (en este caso nosotros), con el objeto (champagne-película). Tal relación es entendida como la experiencia en si misma, ir al núcleo de la propia experiencia que tenemos nosotros.
Debemos de ser conscientes de que en el momento de poner a la luz cualquier relación sensorial sin un claro perfil científico, es sin lugar a duda una relación particular entre el sujeto (catador) y el objeto (vino), sin ninguna otra intención más que una experiencia en si misma.
Una experiencia sensorial
Te sugerimos que disfrutes con alguna película de esta maravillosa directora y una copa de Champagne de Vigneron: como ves, son dos obras de arte, van de la mano.
Entre copas, secretos y películas nos dejamos llevar. Cada champagne, en su perfecta armonía con las películas, desplegaba un mundo propio que se convertía en una experiencia casi sensorial.
Los maridajes continuaron: el champagne, el amor y la buena vibra perduraron durante toda la tarde. Ya tienes la primicia, pero recuerda que luego compartiremos en nuestro Instagram cápsulas de Conversaciones con Champagne.
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