La nueva Champagne no se anuncia. Llega.
por Manel Pla y Victoria Barrueco.
Hay un momento en la historia de cualquier región vinícola en el que una generación decide que las cosas pueden hacerse de otra manera. No mejor ni peor que antes, solo diferente. Con más preguntas, más criterio y menos miedo a equivocarse.
En la Champagne ese momento está pasando ahora y nosotros llevamos años sentados en primera fila.
Hoy queremos presentaros a algunos de los vignerons que están escribiendo este nuevo capítulo. Gente joven que ha heredado un patrimonio, una historia y unas hectáreas, y ha decidido hacer algo propio con todo ello.

Viñedo Famille Delouvin
Primero, lo que nadie te cuenta sobre heredar un viñedo.
En la Champagne las hectáreas no se venden. Son el seguro de la familia, el patrimonio que pasa de generación en generación. Cuando un hijo decide tomar el relevo, le compra las hectáreas a sus padres y esa transacción es, literalmente, la jubilación de ellos.
No es un gesto romántico. Es una responsabilidad enorme.
Lo que cada vigneron hace con esa responsabilidad dice mucho sobre quién es. Algunos siguen la tradición con respeto y coherencia. Otros la desarman por completo y construyen algo nuevo desde cero. Y hay quienes hacen las dos cosas a la vez, honrando el origen mientras abren puertas que nadie había abierto antes.
Os presentamos algunos de los vignerons que son hoy el relevo de largas generaciones champagneras:
Geoffroy Delouvin — Famille Delouvin. La undécima generación.
Hay familias que llevan tanto tiempo en la Champagne que la historia de la región y la suya propia se confunden. Geoffroy Delouvin es la undécima generación de vignerons en Vandières, en el Vallée de la Marne. Once generaciones mirando los mismos viñedos, entendiendo los mismos suelos, aprendiendo los mismos ritmos.
Pero Geoffroy no se ha limitado a conservar. Ha profundizado.
Sus 7 hectáreas de cepas viejas se asientan sobre una diversidad de suelos extraordinaria — arcillo-calcáreos, calizos aflorantes y arenosos — que imprime una complejidad marcada a sus vinos.
La Meunier es la variedad predominante, aunque ciertas parcelas atípicas le permiten expresar también el Chardonnay con una precisión poco habitual. Sin herbicidas en el viñedo, fermentación espontánea y crianza en foudres de cemento en bodega.
Y luego están las soleras. Ahí es donde Geoffroy conecta con algo que define al Champagne tradicional en su esencia más profunda: el vino de reserva. Reservas que se van refrescando año a año, acumulando capas de tiempo y memoria. Es el savoir faire del legado familiar llevado a su máxima expresión. Once generaciones de conocimiento destiladas en cada botella que sale de Vandières. Eso es lo que Geoffroy honra.

Geoffroy Delouvin

Viñedos Famille Delouvin
Flavien Nowack. El que llegó sin vinos de reserva y lo convirtió en ventaja.
Cuando Flavien llegó a la bodega familiar en Vandières en 2012, no había vinos de reserva. Nada acumulado, nada guardado.
Para muchos eso sería una limitación. Para Flavien fue una oportunidad — la de construir su estilo desde cero, sin inercias, sin herencias vinícolas que respetar o contradecir.
Se unió a Des Pieds et Des Vins, dieciséis vignerons que llegaron a la Champagne a demostrar que había otra manera de hacer las cosas. Una red de gente libre, con criterio propio y sin ninguna prisa por encajar.
Desde ahí, Flavien hace algo que parece simple pero que en la Champagne sigue siendo un acto de valentía: cada botella es una sola uva, una sola parcela, un solo año. Sin mezclar, sin corregir.
El vino no se toca. No se filtra, no se clarifica, no se corrige. Fermenta con sus propias levaduras, cría en barrica y llega a la botella exactamente como salió del viñedo. Flavien lo llama restablecer el vínculo entre planta, animal y roca.

Viñedo Flavien Nowack

Flavien Nowack en Des Pieds et Des Vins
Manon Boutillez-Guer. De enfermera a Premio Jeune Talent.
En 2018 Manon dejó su carrera como enfermera, se fue a estudiar enología a Avize y en muy poco tiempo demostró que la decisión había sido la correcta.
Su cuvée Rayon de Lumière le valió el Premio Jeune Talent du Champagne. Ahora, con 27 años se encuentra al frente de las 5,25 hectáreas del domaine familiar y con cinco siglos de historia detrás.
Su viñedo se encuentra en Villers-Marmery, Premier Cru de la Montagne de Reims. Una zona singular porque en un territorio dominado por el Pinot Noir, aquí el Chardonnay es el protagonista.
El viñedo se trabaja en ecológico con prácticas biodinámicas y tiene las certificaciones HVE y Viticulture Durable en Champagne.
Pero Manon no solo heredó y continuó. Ella creó. Cada cuvée que sale de Villers-Marmery lleva su sello, una manera de leer el terroir que es completamente suya. Y en medio de todo ese trabajo personal, encontró espacio para mirar atrás: su cuvée Nuances 70 es un homenaje directo a sus padres, pero sin dejar de ser completamente ella misma.
Una vigneron que lleva poco tiempo pero que ya ocupa un espacio propio e inconfundible.

Manon Boutillez-Guer

Viñedo de Manon Boutillez-Guer
Victor Gandon. El misil de Branscourt.
Los bisabuelos de Victor plantaron las primeras viñas en Branscourt en los años 70. Su padre Jean-Marie las cuidó durante décadas. Pero las uvas se vendían y el vino lo hacían otros.
Nadie había vinificado nunca en la propiedad familiar.
Hasta que llegó Victor.
Con 0,72 hectáreas de Pinot Noir y una producción deliberadamente pequeña, Victor construyó un proyecto pequeño en volumen pero enorme en criterio.
Su parcela L’Aubière, plantada en 1973 sobre suelos arcillosos ricos en fósiles, orientada de este a oeste a 140 metros de altitud, es el origen de todo.
Lo llamamos el misil de Branscourt porque es exactamente eso, un Pinot Noir directo, preciso y sin red que llega, impacta y desaparece antes de que puedas reaccionar.

Victor Gandon

Viñedo J.M. Gandon
Jeff Gamet — Écume. La declaración de independencia.
Jeff podría haberse quedado en la maison familiar pero no lo hizo.
Hijo de la familia Gamet, decidió investigar, cuestionar y empezar casi desde cero.
Su proyecto Écume nació como una declaración de independencia. Sin viñedo propio, trabajando con uvas de amigos y vecinos en la Petit Montagne entre Mardeuil, Chamery y Écueil.
Su bodega está incrustada en la montaña de Fleury-la-Montagne, en lo que fue un hospital de campaña durante la Segunda Guerra Mundial.
Allí trabaja prácticamente solo, con una vieja cinta transportadora heredada de su abuelo y una visión muy clara de lo que quiere hacer.
Quizás no sea casualidad que Jeff también sea surfista, entiende bien lo que significa buscar tu propia ola, esperar el momento justo y no soltarla cuando llega.

Écume

Bodega Écume
Julien Hénin. Heredó los viñedos. Pero no el manual.
Julien Hénin es la sexta generación de la familia Hénin-Delouvin en Aÿ-Champagne.
Podría haber vendido sus uvas a las grandes casas (el camino más fácil y el más seguro) pero en cambio, con 32 años, lanzó su propia marca con una convicción muy clara: si produces poco, que sea extraordinario.
Está reconvirtiendo sus viñedos hacia la agricultura ecológica, recuperó parcelas familiares en Cerseuil heredadas de su madre y abuelo materno, y vinifica íntegramente en barrica — porque para Julien la barrica no es un contenedor sino una herramienta de precisión.
Capacidades, tostados, maderas, microoxigenación — cada variable pensada para crear vinos vivos y con energía.
Su logo representa las primeras ocho hileras de Chardonnay que recibió. El punto de partida de su independencia. Un primer capítulo que promete mucho.

Julien Hénin

Viñedo Julien Hénin
Thomas Herbert — Herbert & Co. La elegancia con descaro.
Thomas Herbert lidera desde 2016 la maison familiar en Rilly-la-Montagne, Premier Cru de la Montagne de Reims. Tercera generación al frente de 7 hectáreas repartidas entre premiers y grands crus — Mailly y Verzenay entre ellos.
Fiel a las raíces pero con espíritu provocador, Thomas demuestra que la excelencia en Champagne no está reñida con la creatividad ni con la diversión.
En el viñedo trabaja con prácticas sostenibles — sin insecticidas, con confusión sexual para el control natural de plagas, poda selectiva para concentrar la calidad. En bodega, fermentaciones con levaduras autóctonas, crianza mínima de 9 meses en barricas de roble borgoñonas y al menos 3 años en botella sobre lías.
El resultado son champagnes temperamentales, estilosos y prolongados. Las etiquetas pueden provocar. Lo que hay dentro, sin duda, muerde.
Pero lo que más define a Thomas no es solo lo que hace en el viñedo, es cómo lo comunica. Busca un mercado joven, el bubblelover, y lleva la Champagne a lugares donde nunca había estado. Una nueva manera de comunicar que el mundo del champagne todavía está aprendiendo a entender.

Thomas Herbert

Viñedo Herbert & Co
Carole Haudot. La Côte de L’Aube tiene una nueva voz.
El Domaine Haudot lleva más de cuatro décadas en la Côte de L’Aube. Pero es con Carole donde la historia da un salto cualitativo.
Ingeniera agrónoma y enóloga de formación, Carole amplió su visión con experiencias en Italia y Nueva Zelanda, dos escuelas radicalmente distintas que hoy conviven en su manera de entender el viñedo. Ese bagaje técnico y esa inquietud intelectual son el motor de su trabajo en las tres hectáreas de Vitry-en-Perthois.
Su padre vendía uvas. Carole también vende algunas (para construir su bodega) pero la diferencia es que ella además hace vino.
Y lo hace con un objetivo claro: construir un ecosistema vitícola equilibrado donde suelo, planta y entorno trabajen en armonía sin intervención constante.

Carole Haudot

Viñedo Carole Haudot
Esta es solo una parte de lo que está pasando en la Champagne ahora mismo. Una generación que heredó un legado y decidió llevarlo más lejos.
Estas son las botellas que dan sentido a este artículo:
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